Grupo Oroño

Gupo Oroño

Departamento de Diabetes de ICR

Diabetes y actividad física.

La diabetes tipo 2 o Diabetes del adulto, forma parte de una crisis sanitaria mundial. Actualmente, se estima que representa la principal amenaza a la Salud pública, desplazando a enfermedades infecciosas y pandemias.

 

A nivel mundial, se prevé  que la tasa de incidencia aumente de 382 millones de personas en 2014 a 592 millones para el año 2035, con incrementos particularmente notables en los países en vías de desarrollo.

 

Algunas de las razones son obvias: el estilo de vida moderno, con dietas hipercáloricas y el SEDENTARISMO, tienen un rol primordial, más aun, son las responsables de la epidemia de Obesidad y síndrome metabólico que estamos viendo en los últimos años, incluso en niños y adolescentes. La inactividad física se convierte así en el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial.

 

El factor de riesgo más potente para desarrollar Diabetes tipo 2  es la obesidad; tanto varones como mujeres con obesidad tienen 10% mas chances de desarrollar Diabetes que personas con peso normal. En particular, la presencia de grasa intraabdominal (medida por el perímetro de cintura) se asocia de forma más estrecha a resistencia a la insulina y mayor riesgo de Diabetes de tipo 2, más que el índice de masa corporal o la presencia de grasa subcutánea, es decir: la cantidad de grasa corporal importa, pero aun mas donde está depositada ese exceso de grasa.


El ejercicio y el control de la glucosa en la sangre

 

El ejercicio disminuye la glucosa en la sangre de varias maneras:

 


· Se aumenta la sensibilidad a la insulina, por lo que las células pueden aprovechar más cualquier insulina disponible para usar glucosa mientras hace actividad física y después.


· Cuando los músculos se contraen durante la actividad, se estimula otro mecanismo totalmente separado de la insulina. Éste permite que las células tomen glucosa y la utilicen como fuente de energía, independientemente de si hay insulina disponible.

 


Es así que el ejercicio puede ayudar a reducir la glucosa en la sangre a corto plazo. Y si hace actividad física de manera regular, es posible que también le disminuya la HbA1C.

 

Ejercicio físico y salud cardiovascular

 

Hace ya muchos años que se ha demostrado el beneficio del ejercicio físico en la reducción del riesgo de infarto de miocardio, siendo este riesgo un 38% menor en individuos activos con relación a los sedentarios.

 

El ejercicio físico favorece la salud cardiovascular actuando no solo sobre el rendimiento cardíaco sino también mejorando o suprimiendo factores de riesgo (hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes).

 

A nivel cardíaco, aumenta el consumo máximo de oxígeno, resultando en adaptaciones que mejoran la eficacia del músculo cardíaco como bomba, disminuyendo, entre otras, la frecuencia cardíaca de reposo.


Con respecto a la presión arterial, la actividad física bien realizada puede llegar a reducir los valores de presión arterial en personas hipertensas hasta incluso situarlas dentro de valores normales, ya que tras la realización del ejercicio físico regular se produce una vasodilatación periférica siendo el efecto neto una reducción de hasta 10 mmHg en la presión arterial sistólica.



En lo que refiere a los ácidos grasos, 95% de las alteraciones de los mismos se deben a estilos de vida poco saludables. Se ha demostrado que el ejercicio físico incrementa los niveles de colesterol bueno (HDL), disminuyendo los niveles de triglicéridos y colesterol malo (LDL), reduciendo así  el riesgo de padecer un infarto. 

 

Un mejor entendimiento sobre la reacción de la glucosa

 

El efecto de la actividad física en la glucosa varía según el tiempo que lleva de actividad física  y muchos otros factores. La actividad física puede reducir la glucosa en la sangre hasta 24 horas o más después de hacer ejercicio al hacer que el cuerpo sea más sensible a la insulina.

 

Debe familiarizarse con la reacción de la glucosa al ejercicio en su caso. Si mide el nivel de glucosa en la sangre con frecuencia, antes y después de hacer ejercicio, puede ayudarlo a notar los beneficios de la actividad. También puede usar los resultados de las mediciones de glucosa para ver la reacción de su cuerpo a diferentes actividades. Comprender estos patrones puede ayudarlo a evitar que la glucosa le suba o baje demasiado.

 
Dos tipos de actividad física son particularmente importantes para el control de la diabetes: el ejercicio aeróbico y el ejercicio con pesas.

 

Ejercicio aeróbico

 

El ejercicio aeróbico ayuda a que el cuerpo use mejor la insulina. Fortalece el corazón y los huesos, alivia el estrés, mejora la circulación y disminuye el riesgo de enfermedades del corazón al reducir la glucosa en la sangre y la presión arterial, además de mejorar el nivel de colesterol.

 

Recomendamos: Trate de hacer 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa por lo menos 5 días a la semana o un total de 150 minutos semanales. Realice actividad física durante por lo menos tres días a la semana y evite dejar de hacer ejercicio 2 días seguidos.

 

Intensidad  moderada significa que está esforzándose bastante, al punto que puede hablar, pero no cantar durante la actividad. Intensidad vigorosa significa que no puede decir más de unas pocas palabras sin detenerse para recobrar el aliento durante la actividad.

 

Si no ha hecho mucha actividad últimamente, puede comenzar con 5 a 10 minutos al día y cada semana haga que sus sesiones de actividad duren unos cuantos minutos más. Con el tiempo, notará que su estado físico mejora y que puede hacer cada vez más.

 

Si no tiene tiempo para hacer ejercicio durante 30 minutos al día, tiene la opción de dividir los 30 minutos en períodos de 10 minutos o más.

 

Si está tratando de perder peso y mantenerlo, en la mayoría de los casos, es necesario hacer más de 30 minutos de ejercicio aeróbico al día.


A continuación, algunos ejemplos de actividades aeróbicas:

 


· Caminar rápidamente (al aire libre o bajo techo en una caminadora).


· Montar bicicleta al aire libre o bajo techo en una bicicleta estacionaria.


· Bailar.


· Hacer ejercicio aeróbico de bajo impacto.


· Nadar o hacer ejercicio aeróbico en agua.


· Jugar tenis.


· Subir escaleras.


· Trotar/correr.


· Caminar en senderos naturales.


· Remar.


· Patinar.


· Esquiar en terreno plano (cross-country).


· Hacer jardinería de manera moderada a intensa


 

Departamento de Diabetes de ICR (recuadro)
 

En el ICR tenemos un departamento de diabetes en donde la prevención de las complicaciones en base a el control metabólico , los cambios de estilo de vida y la educación son los pilares para la atención del paciente .
El trabajo conjunto de los especialistas endocrinologos, cardiólogos, nutricionistas y oftalmologos  dan contención a el paciente diabético en todas las fases de su enfermedad.
Se comienza con una jornada con los estudios necesarios para estadificar la enfermedad y de allí seguir juntos el tratamiento de esta patología cronica que con buen control y prevención tiende a minimizar sus complicaciones .
 

En la próxima edición hablaremos del ejercicio con pesas y otras de las actividades a incorporar en la rutina diaria.




 

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Así como el Boulevard Oroño es la vía de acceso más importante a la ciudad de Rosario, el Grupo Oroño es la unión de los Centros Médicos de atención más importantes de la ciudad de Rosario y su región.

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