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Adultos mayores y envejecimiento: ¿Ocaso u oportunidad?

El impacto en los servicios de salud.

Dr. Mauricio Bosch. - Jefe de Neurología y de la Clínica de Memoria y Conducta de INECO Neurociencias Oroño.

 

Desde épocas muy remotas la vejez es un tema que preocupa a todas las culturas y a cada hombre en particular. Es decir, es un tema que nos afecta a todos.

Actualmente, en nuestra población factores como la disminución de la natalidad, el desarrollo de la tecnología y el avance de la medicina condicionando una baja mortalidad a edad temprana, generan un incremento poblacional con una prevalencia desproporcionada de adultos mayores.

En Argentina según datos del Censo 2010, el 10,2% de su población es mayor de 65 años, esto sitúa a la Argentina dentro de los países de América Latina con mayor porcentaje de esta población. Se estima que dicha cifra ascenderá al 12,7% para el 2025 y al 19% para el año 2050. Para ese entonces, la población de personas mayores de 65 años, sobrepasará en proporción a la población de niños y adolescentes de menos de 15 años.

El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos sociales de mayor impacto de este siglo. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), en el siglo XX se produjo una revolución de la longevidad. La esperanza media de vida al nacer aumentó 20 años desde 1950 y se prevé que para el año 2050 haya aumentado 10 años más. Por lo tanto llegar a los 60 años significará tener entre 20 e incluso 40 años más por delante.

 

Qué entendemos por vejez

Desde siempre se consideró a la vejez como la etapa final del envejecimiento (fenómeno presente a lo largo del ciclo vital desde el mismo proceso de la concepción hasta la muerte) y su inicio, en países desarrollados, a los 65 años, relacionado con el declive de la actividad laboral.

Hasta no hace mucho tiempo el envejecimiento tenía una connotación negativa. Por lo cual se lo entendía como un conjunto de enfermedades múltiples que rodean al adulto mayor y que propenden hacia el inicio de enfermedades crónicas, que se traducían en una serie de sentimientos perjudiciales y sobre todo generaban una pobre percepción del envejecimiento.

En 1998 la OMS tomó el concepto del envejecimiento como una experiencia positiva y estableció  el termino “Envejecimiento saludable” definido como la etapa que comienza mucho antes de los 60 años. Esta solo puede obtenerse desarrollando desde edades tempranas hábitos y estilos de vida saludables, así como realizando prevención temprana de algunas enfermedades y discapacidades. Posteriormente, en 2002, modificó esta definición para introducir la de “Envejecimiento activo”, enunciado como el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. El término ¨activo¨ hace referencia a una participación continua en aspectos sociales, económicos, culturales, espirituales y cívicos.

Por lo tanto la vejez es una etapa de la vida cuyo inicio es determinado por cada sociedad. Se define como una construcción social tanto individual como colectiva que determina las formas de percibir, apreciar y actuar en ciertos espacios socio-históricos. La vejez es consecuencia del proceso de envejecimiento y refleja la biología, el contexto social, la visión y la actitud ante la vida de cada persona.

 

Edad Prospectiva

Recientemente los investigadores Sanderson y Scherbov proponen un cambio de punto de vista sobre el envejecimiento, para medirlo en función de los años que nos quedan de vida y no los que ya hemos cumplido. Es lo que llaman la edad prospectiva, un concepto con el que se tiene en cuenta el estado de salud de la persona.

Este concepto innovador replantea la perspectiva de lo que significa envejecer y nos lleva a tomar conciencia de que las consecuencias de la vejez son moduladas poderosamente por los determinantes económicos y sociales, ya que es bien sabido que la esperanza de vida de las poblaciones guarda una estrecha relación con su PIB (WorldHealthReport, 2008).

 

Vivimos mas…pero. ¿a qué costo?

Si bien la mayor expectativa de vida al nacer se considera un logro de la humanidad toda, ya sea por políticas públicas o privadas, es imposible no tener presente las consecuencias que esto acarrea.

Los esfuerzos por entender los complejos fenómenos biológicos, psicológicos y sociales sobre el envejecimiento y su interacción, son cada vez mayores ya que solo ese conocimiento nos dará la clave para luchar contra las enfermedades crónicasno transmisibles.

 

Un ejemplo de esto es el incremento de la incidencia de demencia que en 2015 afecta a más de 47 millones de personas en todo el mundo. Se estima que en 2030 más de 75 millones de personas tendrán demencia, mas aun se cree que esta cifra llegará al triple en el año 2050.

La demencia tiene enormes consecuencias personales, sociales y económicas. Provoca un aumento de los costos de la atención a largo plazo para los gobiernos, las comunidades, las familias y las personas, y pérdidas de productividad para las economías. El costo mundial de la atención de las personas con demencia en 2010 se estimó en 604.000 millones de dólares: un 1 % del producto interno bruto mundial. Se ha calculado que, en 2030, el costo de atender a las personas con demencia en todo el mundo será de 1,2 billones de dólares o más.

Científicos y empresas tecnológicas en todo el mundo están abocados a proyectos que ubican al envejecimiento como objetivo clave. No es casualidad que por ejemplo Google en el año 2013, con una inversión de cientos de millones de dólares, desarrolle un centro de investigación llamado Calico (Live Company de California) cuyo objetivo es estudiar el envejecimiento en una primera etapa y las enfermedades neurodegenerativas y el cáncer en la siguiente. Tampoco lo es que Craig Venter, uno de los responsables de la secuenciación del genoma humano en 2004, haya creado Human LongevityInc (HLI) cuyo objetivo principal es "que los 100 años sean los nuevos 60".

Las personas mayores utilizaran más recursos de salud, y por lo tanto los costos de la medicina aumentará con el incremento de este grupo etario; si bien los costos de salud en niños y trabajadores van a disminuir al reducirse proporcionalmente su número, la compensación no será suficiente ya que como vivimos en un mundo que envejece la proporción de jóvenes productivos que tienen que mantener a esa población envejecida se verá reducida.

La implementación de estrategias destinadas a prevenir la aparición de accidente cerebrovascular, fractura de cadera, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, neumonía y cáncer podría disminuir el desarrollo de invalidez entre las personas mayores de 70 años de edad, reduciendo además los gastos asociados de internación y hogares especiales. De la misma manera el desarrollo de instituciones dedicadas al cuidado del adulto mayor con una visión más ecológica y funcional, situación que actualmente se encuentra muy lejos en nuestra región, deberá ser evaluada si se pretende que el objetivo principal este centrado en generar oportunidades.

Finalmente debemos entender al envejecimiento como una oportunidad a nuevas experiencias y recordar que por ejemplo Goethe terminó “Fausto” a los 81 años, Cervantes el “Don Quijote“ a los 72 años, Newton trabajó productivamente hasta los 83 años y Miguel Ángel fue el jefe de arquitectura de San Pedro desde los 72 hasta los 89 años.

Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud (OMS 2015).

Barómetro de la deuda social con las personas mayores Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA 2016).

América Latina y el Caribe por un envejecimiento saludable y activo. La Organización Panamericana de la Salud(OPS).

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